Tácticas y estrategias de un juego de Guerra y el mundo real

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Imagen: de Internet

En un mapamundi imaginario, los los jugadores apuestan sus fichas en determinados países, con el objetivo es “adueñarse” del poder mundial. ¿Qué diferencia hay con la realidad?

  • Objetivo: el objetivo de ésta nota no es para posicionar alguna ideología, sino por el contrario, solo tengo la intención de mostrar algunas tácticas y estrategias que los más poderosos utilizan en el mundo para para influir en el resto de los países.
  • Tácticas y Estrategias: las estrategias son las acciones que se llevan a cabo para lograr un fin, y las tácticas son los métodos que se utilizan (o forma de hacer las cosas) para lograr dichos objetivos. Las estrategias pueden ser políticas, militares, mediáticas o de la prensa, etc. Las Tácticas serían los pasos que harían en esas áreas: si crean o modifican una ley o un decreto para neutralizar determinada acción: como por ejemplo lo que hizo Venezuela, donde se permite el “estado de excepción” y la “emergencia económica” con lo cual le otorgan poderes al presidente Maduro para que gobierne por decretos, reprima manifestaciones,  instalar toques de queda y otras decisiones que cercenarían derechos ciudadanos.
  • Prensa: actualmente se cree que más del 95% de la Prensa del continente americano, responde a intereses capitalistas. Esa cifra podría ser mayor en Estados Unidos y en gran parte de Europa.

TEG: el juego de la Guerra

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Imagen: de una de las versiones del TEG

Imagine que usted está jugando sobre un mapamundi, y que va poniendo fichas sobre determinados países: el objetivo es “adueñarse” de todo el mundo, y para eso tiene que “atacar” al contrincante, tirando los dados y sacándole fichas si usted gana o entregando fichas si usted pierde. Cada jugador tiene un turno, pone fichas, y tira los dados. China ataca Kamchatka: Kamchatka pierde tres fichas. Kamchatka ataca a China y los dados le salen puros unos: Kamchatka pierde todo y China pasa unas fichas a Kamchatka.

Hace muchos años, cuando era un adolescente, me encantaba jugar con mis amigos de la infancia, uno de mis juegos preferidos. Era un juego de estrategia hecho en Argentina que se llama TEG (Tácticas y Estrategias de Guerra), y era (o es) un juego en el que hay un tablero que trae dibujado un enorme mapa (un mapamundi dibujado a “grosso” modo), y sobre el cual se tiraban un par de dados (no recuerdo si eran dos o tres), y se acomodaban unas cuantas fichas sobre en distintos países del mundo, atacando a los países limítrofes.

Con esa manera tan simbólica de jugar, nos “adueñábamos” de distintos países, y con un poco de suerte y estrategias, podíamos ganar continentes y hasta el mundo entero.

Recuerdo que entre los “duros” contrincantes estaba un señor cuarentón (de unos cuarenta y tantos años) descendiente de italianos, que se llamaba Bertoni, el cual era el dueño de una tienda o kiosko instalado en el frente de la casa de mi amigo. Para él, ese juego era una pasión, y más de una vez enloquecía, enojándose y gritando (como buen “tano”), y amenazando que no jugaría nunca más contra nosotros si es que volvíamos a hacer alianzas en su contra. Lo peor de todo, es que yo recuerdo que las alianzas estaban permitidas, y aunque él le pusiera mucho “coco” (cerebro) al asunto, nosotros les atacábamos entre todos y lo hacíamos “polvo” en poco tiempo. Pese a que se iba enojado y colorado como un tomate, a la semana estábamos todos abriendo el tablero de nuevo y tirando los dados.

Con el tiempo, he dejado de jugar al TEG, pero me di cuenta que en el mundo se juega un juego parecido, aunque en la realidad no necesitan tirar los dados, sino que tiran bombas, millones de dólares, o lo hacen por medio de las publicaciones de la Prensa. Los grandes influyentes del mundo, juegan el Juego del Poder, donde tratan de acaparar países y zonas continentales enteras, en busca del Poder total. El Poder es una ambición que no tiene límites.

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Imagen de la película Kamchatka (del dir. Marcelo Piñeyro, 2002)

Jugadores del TEG real

Actualmente, podemos ver a varios jugadores sentados en una mesa. Por un lado encontramos al Capitalismo, encabezado por Estados Unidos, y podría ser fácilmente representado por el rubio racista de Donald Trump. Estados Unidos el cual representa los intereses homogéneos del Common Law (los países de habla inglesa que contiene a Reino Unido, Australia, Canadá, Irlanda, etc.), además de esos países, también están otros importantes de Europa: Alemania y Francia.

Del otro lado de la mesa, está la Rusia, ese país parece una vieja, obesa y dormilona señora, que a veces ha bebido demasiado, pero que poco a poco se va modernizando y se encuentra poniéndose en forma a través del ejercicio militar en Siria y el apoyo a los prorrusos que habitan en Ucrania y a lo largo del otro lado de la frontera de ese enorme país. Si Rusia se viera acorralado, pudiera dar un zarpazo de oso que desgarraría una gran porción del mapa mundial, por lo que sería mejor no molestarla.

Existen otros jugadores internacionales que son muy interesantes: China, India e Israel, los cuáles viven un capitalismo muy especial, un capitalismo a conveniencia, puesto que los dos primeros ( China e India) encontraron el crecimiento en el mercado internacional, abaratando los precios para dominar al mundo, mientras que Israel lo hace solo por cuestiones geopolíticas, para continuar siendo apoyados por el poder occidental, como si fuera el tapón de una botella que evita que se derrame en Occidente, el peligroso veneno del terrorismo islámico.

De todos estos jugadores aparentemente “neutrales”, el que más poder está alcanzando y más miedo podría dar, es China. Con su política de exportación de productos baratos, están haciendo “quebrar” literalmente los mercados regionales, puesto que casi nadie puede competir con los precios de China, y actualmente encontramos hasta las banderas nacionales de distintos países, hechas en China, o como sucedió en las Olimpíadas pasadas, donde los uniformes olímpicos que representaban a Estados Unidos, fueron confeccionados en el país oriental.

Medio Oriente y América Latina

En Medio Oriente no importan los países, sino las regiones, o mejor dicho: las ideologías. Para entenderlos, allí hay que agruparlos primero en Sunnitas y Chiítas, ambas facciones musulmanas. El problema entre ellos, surge tras la muerte de Mahoma, donde se pelearon para saber quién debía seguir gobernando. Los Sunitas aceptaron la sucesión del suegro de Mahoma, un hombre que se llamaba Abu Bakr, y los primeros tres califas que llamaron los “justos”: Abú (Abu Bakr As-Siddiq), Umar (Omar Ibn Al Jattab) y Uthman ( Ozmán Ibn Affan). Mientras tanto, los Chiítas creen en que la sucesión de Mahoma debía estar a cargo de alguien de su sangre, y por eso eligieron a y Alí (Ali ibn Abi Talib), quien era primo y yerno de Mahoma. Ellos no reconocen la legitimidad del gobierno de los tres primeros califas.

Para agruparlos por países o regiones, (por predominancia, no quiere decir que todos los de un país sean de una sola facción), se puede decir que la mayoría de los Sunnitas habitan en Arabia Saudita, Egipto y Turquía (además de otros países), mientras que la mayoría de los Chiítas habitan en Irán, Iraq, Líbano y Siria. En cuanto a la cantidad de habitantes, se puede decir que el porcentaje oscilaría alrededor del 87% de los musulmanes serían Sunnitas, mientras que el 13% serían Chiítas.

En América Latina no estamos divididos por éstas cuestiones religiosas, sino solamente por pend… tontos que no sabemos cómo unir. Aquí los intereses no son siquiera directamente comerciales, sino que cada gobernante elige un modelo a seguir, entre Capitalista y Social, de acuerdo a su clase económica u origen social, y así simula jugar al gobierno independiente cuando en realidad siguen directivas de otros países, o de otros poderes. Para ello, se enervan de discursos, ejercen políticas y reformas, y manipulan al pueblo, o lo atemorizan con distintas tácticas y estrategias, de acuerdo a los pactos que tienen nuestros gobernantes con otros grandes poderes mundiales.

El Escudo de Europa

Al igual que el TEG, los líderes mundiales tienen un montón de fichas (las cuáles representan al dinero en cientos o miles de millones de dólares), armamentos, y a través de la Prensa más poderosa. Ellos mueven sus fichas de acuerdo a sus conveniencias. A veces ponen un gran pilón de fichas en un país, y otras veces en otros. A través de los últimos años, pudimos ver esos movimientos en Medio Oriente, y ahora en América Latina.

En los últimos diez años, las fichas pasaron de Europa a Medio Oriente, y ahora a América Latina. En Europa invirtieron mucho dinero y armas, para fortalecer a la Unión Europea (UE). Esto no tuvo como prioridad económica para salvar la economía de la región ni para buscar inversiones económicas redituables (es decir que allí no hay petróleo ni oro en grandes cantidades), sino por cuestiones geopolíticas, para armar un escudo de antimisiles de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte, o NATO, por sus siglas en inglés) para frenar y neutralizar de esta manera a Rusia.

Primavera Árabe

Después de rodear a Rusia con un escudo antimisiles de la NATO (OTAN), pusieron muchisimas fichas en Medio Oriente, e hicieron creer al mundo que el mismo que el pueblo se revelaba contra sus gobernantes, siendo que algunos dictadores como Gadafi quien estuvo más de 40 años en el poder (42 años), y fueron cayendo uno tras otros, los gobernantes de los países de alrededores, como si de moscas fumigadas se trataran. A esa operación había que darle un nombre agradable para que el público de todo el mundo lo aceptara fácilmente, y los asesores de la CIA que trabajan con la Prensa mundial, le pusieron el nombre más romántico que pudieron: “La Primavera Árabe”.

Uno tras otros, fueron cayendo los gobernantes de varios países musulmanes, y algunos de ellos terminaron siendo ejecutados, supuestamente por un pueblo que quería venganza y sangre. Sin embargo, en algunos países como Libia y Siria, los musulmanes vivían mucho mejor que en otros países árabes, eran países civilizados, y había bajo nivel de analfabetismo. Hay que ver cómo están esos países ahora, casi en ruinas, para comprobar que el cambio fue orquestado por enemigos de esos países, y no por su propia gente. Ese cambio vino de afuera, a través del dinero “inyectado” en la región, del suministro de armas, entrenamiento y la formación de grupos rebeldes, que de un día para el otro marchaban con uniformes nuevos, fusiles europeos, rusos o estadounidenses, y hasta armamento pesado antitanques, y posteriormente terminaron contando hasta con misiles tierra-aire para atacar a los aviones. Ese dinero no se consigue sacudiendo los bolsillos de los pastores de ovejas que hay en esa región, ese dinero llegó de afuera. Y fue ese mismo dinero que creó y financió uno de los grupos más temibles de todos los tiempos, cuyos líderes y primeros “soldados” (mercenarios) salieron de las peores cárceles de la región, algunos -como un mismísimo jefe- había estado preso en una cárcel de la CIA en Medio Oriente: estoy hablando de un peligroso monstruo creado por la CIA, la inteligencia de Israel y el dinero de los sunnitas de Arabia Saudita (aunque no lo crean, Arabia Saudita nunca se mete contra Israel), para que destruyeran a la población chiíta de Iraq, Siria (creando un nuevo estado entre estos dos países) y otros países de la zona Ese monstruo descontrolado es conocido como ISIS o Estado Islámico, y qué casualidad que jamás atacó a Israel, ni a Arabia Saudita, sino que al principio atacó a los países musulmanes que no eran chiítas, pero ahora se descontroló y ataca a cualquiera que se mueva o respire, inclusive ha llegado hasta algunas zonas desérticas de Egipto.

Socialismo latinoamericano

Mientras todo eso ocurría, los jugadores capitalistas hasta se dieron el lujo de “descuidar” a América Latina, debido a que aquí parecía que no había nada importante. Sin embargo, bajo ese descuido, surgieron algunos líderes socialistas que llegaron a la presidencia apoyados por la inteligencia cubana: y así fue como surgió el socialista Hugo Chávez. Tras su controvertida muerte (aunque murió de cáncer, muchos creen que fue asesinado con una especie de “envenenamiento” radioactivo o método moderno), el socialismo fue mermando su influencia, y varios presidentes comenzaron a concluir la reelección de sus presidencias, hasta darle el paso a presidentes con ideologías más liberales. Así fue como los presidentes de tendencia social de de Latinoamérica (que habían conseguido el poder gracias al olvido de Estados Unidos con América Latina), fueron perdiendo su poder o influencias. Cristina Fernández de Kirchner en Argentina; José Mujica en Uruguay; Dilma Rouseau y hasta el “poderoso” (y ahora deteriorado) Lula Da Silva en Brasil; y próximamente (porque ya no pueden hacer más reelecciones) se quedarán sin gobierno Evo Morales de Bolivia y Rafael Correa de Ecuador.

Es decir, como si los dados hubieran caído todos en los números muy bajos, uno tras otro, los gobiernos socialistas de los países de América Latina se fueron cayendo uno a uno, o si se quiere, se desmoronaron todos juntos como si fuera un frágil castillo de naipes o cartas de la baraja.

Si algunos consideran que eso ocurrió así porque votaron así en cada país, y que eso no tiene nada que ver con los grandes jugadores mundiales, les diré que la mejor jugada de Obama fue el acercamiento con Cuba. Cuando Cuba -que era el símbolo de la resistencia socialista-, se acercó a Estados Unidos, murió el símbolo socialista latinoamericano, y ganó el capitalismo (al menos fortaleció su imagen) por unos cuántos años en esta parte del mundo.

¿Y Rusia a qué juega?

Mientras tanto, Rusia no ha sido un pésimo jugador, puesto que su líder Vladímir Putin ha logrado convertir la imagen de del viejo oso, flojo y alcoholizado, en un peligroso oso entrenado para la guerra con garras de acero.

Los rusos (a través de Putin) han realizado dos jugadas que lo pusieron en el primer plano internacional: una fue cuando tomaron (nuevamente) la Península de Crimea, la cual les pertenecía durante la época soviética, y un presidente borracho, Nikita Kruschev, cedió en febrero de 1954, ese territorio a los ucranianos en conmemoración del 300 aniversario de su adhesión a Rusia (cuando Ucrania también era parte del bloque soviético). Sin embargo, en los últimos años, ha crecido un “nacionalismo” ucraniano (apoyado por Estados Unidos) que quería reconquistar los pueblos que tenían mayoría de prorrusos (personas que hablan ruso, y mantienen la cultura rusa porque son descendientes rusos o solamente porque simpatizan con ellos). Pues, esa jugada le costó muy caro a los ucranianos, puesto que en un golpe bien organizado, los “prorrusos” de Crimea se adueñaron del lugar, y los rusos fueron enseguida a apoyarlos. A los pocos días se independizaron de Ucrania, y se unieron a Rusia. La jugada les salió bien, pese al enojo y sanciones de los países capitalistas.

Esas sanciones han mermado la economía rusa, pero le han hecho consolidar una de las mejores posiciones geopóliticas de esa zona: la Península de Crimea, que le da pleno control al mar Negro y es donde está una de las bases navales más importantes de Rusia: Sebastopol.

Es decir, que Rusia está pagando un precio alto (las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos) a cambio de haber conseguido una porción de territorio muy importante. Es un precio que vale la pena, o como se puede decir en otras palabras: en esa jugada Rusia salió ganando.

Sin embargo, Rusia también tiene otra base militar de la armada naval en otra parte del mundo: la Base Naval de Tartus, que se encuentra en Siria. Pues allí también fueron los rusos (a defender su base), cuando vieron que el gobierno sirio de Bashar al Assad estuvo a punto de caer en mano de ISIS (o Estado Islámico), y otros opositores considerados como “moderados”.

Al parecer, en esa zona la guerra va para rato, y para el colmo, ya no es una guerra entre musulmanes, sino que participan (generalmente con ataques aéreos) varios países del mundo: Rusia, Estados Unidos, Francia, etc. Sin contar con el apoyo que dan los turcos a los rebeldes, puesto que se quieren quedar con una porción del territorio sirio.

Algunos consideran que todo esta madriguera de guerreros y mercenarios, se armó allí porque hay petroleo, pero eso no es cierto, porque no es una zona donde abunde el petróleo sino por la simple razón de que Siria es una zona de paso para el petróleo árabe y de otros países de la región. Además, los poderosos occidentales siempre quisieron querían debilitar la presencia rusa en ese país. Sin embargo, Rusia logró sobreponerse a las sanciones económicas (o al menos lograron sobrevivir dignamente), y encima terminaron fortaleciendo sus bases, y para colmo de males para los cpaitalistas, todo ésto les dio la oportunidad de poner en práctica sus nuevos ejercicios militares y mostrar al mundo sus modernizadas armas de guerra, algunas de las cuales son realmente temibles, como el sistema antiaéreo tierra-aire S-500 (también conocido como 55R6M Triumfator-M), que es capaz de derribar satélites y algunos se preguntan si podrían llegar a destruir hasta los meteoritos que caen del cielo.

Sin embargo, la guerra en esa parte del mundo no terminará de la noche a la mañana, sino por el contrario, será un engendro de males que durará indefinidamente y contagiará a otras partes del mundo: principalmente a Europa.

Podría seguir y seguir, porque este “Juego de Guerra” puede convertirse en un “interminable” si los jugadores saben jugar, o dependiendo de cómo se juegue. Y es que así son las guerras, donde la mayoría de las veces termina pronto cuando uno no sabe jugar, pero otras veces la partida se hace muy larga cuando algunos jugadores hacen pactos o alianzas secretas para atacar de todos lados a un poderoso. El TEG era un juego que enseñaba que el mundo siempre va a querer ser dominado, sea por un jugador o por el otro, y en ese juego aprendes sobre tácticas y estrategias, aunque finalmente dependas de la suerte de los dados.

De ese juego me quedan algunas imágenes, además del tano Bertoni que se pasaba “explotando” de nervios al ser derrotado, en ese “mapamundi” gotescamente dibujado había un lugar alejado del resto del mundo y que generalmente era olvidado por los demás jugadores y era el último lugar en ser atacado: se llamaba “Kamchatka” (en el extremo de la Siberia rusa), y era mi lugar preferido porque estaba “lejos” de todo el “resto del mundo”, simbólicamente algo parecido con Los Cabos.

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Kamchatka

 

 

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Imagen: del juego TEG, Tácticas y Estrategias de Guerra, la zona resaltada de amarillo es Kamchatka

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