La Otra República, al Oeste de México #Historia #Opinión

La República al Oeste de MéxicoA veces pienso que Baja California Sur es otro país, separado del resto de México por una Historia distinta; un territorio singular, apenas unido por un frágil “hilo” que está atado a los cimientos de una República que nos tiene casi en el olvido, casi en el abandono.

Atado por un hilo

Baja California Sur es un territorio alejado del continente, unido solo por otro estado -al norte-, a través de un largo desierto, y todo lo demás que nos rodea es el mar. Es como si fuera una gigantesca balsa flotante, cubierta con arena del desierto… flotando todos a la deriva, cerca de un país llamado México.

Hasta la Aduana que existe en este estado es distinta. Baja California Sur es el único estado donde la gente tiene que pasar por la Aduana si quiere enviar algo al resto del país, sea éste un libro, un regalo o una computadora al Servicio técnico oficial. Nos tratan como si fuéramos parte de otro país.

Una imagen resume mis palabras, un dibujo de un bote atado por medio de una cuerda a un barco gigante; a ese bote lo llamamos “Sudcalifornia”, mientras que el gigantesco barco lleva el nombre de “República Mexicana”.

De esta misma manera, nuestro estado está “atado” por una cuerda virtual al territorio continental mexicano. Pero esa cuerda no es una cuerda de acero ni de hilo sisal, sino más bien es un cable llena de hilos con fibra óptica por donde nos unimos a los Datos e Internet con el resto del país y el mundo.

A través de éste cable mágico, estamos conectados, pero no unidos, y toda nuestra tecnología vive pendiente de esta endeble unión, que si se daña o entra en reparaciones, todos nuestros hogares y negocios quedan sin internet, quedamos sin transacciones en los bancos, sin datos, sin vuelos… quedamos varados, como si volviéramos al pasado, como un rancho aislado en medio del desierto.

La distancia del olvido

Estar separados del resto de la República Mexicana nos convierte en un lugar caro para vivir, y no nos enorgullece comprobar que el sur del estado, Los Cabos es la región más cara del país para vivir: transporte, gas, comida…, nos obligan a convivir con precios del primer mundo, sin serlo.

Somos los olvidados de México, los marginados de los beneficios sociales. Como si sólo sirviéramos para mantener limpias las playas, ver ballenas y captar divisas del turismo, las políticas nacionales no parecen aplicarse a tiempo en nuestro estado, y las leyes que se aplican enseguida son las que menos nos favorecen, como el aumento de los impuestos.

Y como si fuera poco, desde la misma televisión parecen tener un plan para olvidarnos, desde el preentador del Estado del Tiempo que tapa o da la espalda al mapa sudcaliforniano, hasta los presentadores o de los programas mañaneros, donde cada dos por tres confunden a Baja California Sur (BCS) con Baja California (BC), como si todavía fuera un solo territorio, pero que hace tiempo que son dos distintos.

Si quieren saber, yo les voy a contar cuando ésta región fue un solo territorio, se llamaba “Baja California”, comprendiendo los actuales estados de B.C. y B.C.S.

La República de Walker

Hubo un tiempo en donde fuimos momentáneamente una República diferente a la República Mexicana. Se trató una etapa histórica que realmente existió y que la mayoría desconoce.

A mediados del siglo XIX (cerca de 1850), llegaron a la Península de Baja California un contingente de hombres armados que tomaron despreveni a los locales, y a través de las armas, se adueñaron momentáneamente del lugar, eran los filibusteros.

Los filibusteros eran una especie de piratas, pero en vez de enfocarse en atacar a otros barcos, éstos atacaban poblaciones, con el objetivo de gobernarlas, y posteriormente anexarlas al país de origen (sean británicos, franceses o estadounidenese). Existieron muchos filibusteros en el mundo, pero yo les voy a contar sobre un aventurero que hizo de las suyas no solo México, sino también en Centroamérica: su nombre era William Walker.

Walker era el aventurero más famoso de su época, y muchos creían en él como si fuera una especie de profeta o conquistador, y lo llamaban “El predestinado de los ojos grises”.

Él consiguió el apoyo financiero estadounidense para emprender una de las aventuras más insólitas de la época: atacar a México por el oeste, y separar a Baja California y a Sonora hasta convertirlo en un país distinto al mexicano.

En esa época, todo era “revolucionario”, así que no existía estabilidad en los gobiernos latinoamericanos, puesto que muchos países recién se estaban formando. Lamentablemente, a México le tocó formarse al lado del país más depredador de los últimos tiempos: Estados Unidos de América.

Los estadounidenses planearon cuidadosamente desbaratar el territorio de los mexicanos, y para ello tenían planeado apoderarse de todas las tierras del norte, que incluían: California, Nevada, Utah, Nuevo México y Texas, y partes de Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma. En otras palabras, un robo siniestro, lo que convertiría a México en un país mucho más pequeño.

Por si fuera poco, los estadounidenses tenía”un Plan “B”, que serviría para presionar a los mexicanos por el oeste, y en este plan entraba William Walker.

Mientras que en el norte, los estadounidenses comenzaron a despojar las propiedades a los mexicanos, a la fuerza, matando a los que no querían abandonar sus tierras, en el oeste, el filibustero William Walker atacaba en lo que hoy es el territorio sudcaliforniano. La Paz, Los Cabos, Comondú y Mulegé, fueron campos de batalla de los filibusteros en el antiguo territorio que se llamaba Baja California. El 3 de noviembre de 1853 proclamó que Baja California era libre, soberana e independiente, y hasta se declaró a él mismo como presidente de la República de Baja California. Cabe preguntarnos ¿Independiente de quién? De los mexicanos. El pueblo sudcaliforniano estuvo dividido, algunos lucharon contra él pero otros le apoyaron. Se afirma que Walker quería poner a Cabo San Lucas como capital de esta República, pero que no lo hizo porque cerca de las costas cabeñas se encontraba el buque de guerra mexicano de nombre “Guerrero”,  por lo que decidió fijarla temporalmente en la Ensenada de Todos los Santos.

Sin embargo, Walker abolió esta “República” por querer tener otra aún más grande, la “República de Sonora”, la cual tendría dos provincias: Sonora (inclyendo a Sinaloa), y a Baja California (que incluía a BC y BCS). En ese enotnces, Sonora era el estado más grande de la República Mexicana, la cual fue cercenado al norte por la quita de tierras de parte de Estados Unidos.

Muchos de sus filibusteros quedaron en territorio sudcaliforniano, donde fueron mermando a causa de las mermas de las raciones y deserciones. Muchos héroes locales se armaron con precarias tropias de decenas de hombres, e hicieron frente a estos “piratas del desierto”. Sin embargo, hay que aclarar que no fue fácil como dicen muchos libros de textos o páginas de Internet, sino que la muerte abundaba en ambos bandos (de los mexicanos y de los filibusteros estadounidenses), y aunque los locales tomaron enseguida el control de Mulegé, no pudieron recuperar fácilmente La Paz y San José del Cabo, donde éstos se encontraban concentrados.

Finalmente, filibusteros de William Walker desembarcan en Sonora, donde ganan varias escaramusas y proclaman la “Republica de Sonora”, agregando que éste nuevo país tiene dos estados: Sonora y Baja California (recordar que en ese momento Baja California comprendía los estados de norte y del sur), e impone leyes de Lousiana (Estados Unidos) al territorio sonorense. Mientras eso ocurría, los combatientes mexicanos en la actual Baja California Sur, lograron hacerse fuertes, repeliendo al enemigo estadounidense.

La “traición”

Walker negoció con muchos rancheros, logrando que algunos apoyaran su aventura, pero su ejército fue mermando a causa de las bajas y los desertores. Además de eso, también mermó el apoyo estadounidense, cuyo gobierno había jugado un juego estratégico, y como en una magistral partida de ajedrez, utilizó a Walker para presionar a los mexicanos por el Oeste, mientras que ellos se robaban el territorio de norte. Fue así como el presidente mexicano, Antonio López de Santa Anna, a quien muchos lo consideran el mayor traidor de la Patria, hizo lo único que podía hacer: firmar un pacto con Estados Unidos en donde regalaba todos los territorios mexicanos del norte que ya estaban siendo gobernados de hecho por estadounidenses (a la fuerza), a cambio de que los mismos estadounidenses traicionen a Walker, quien finalmente quería anexar la “República de Sonora” a los Estados Unidos de América.

A causa de ese pacto entre el gobierno estadounidenses y el mexicano que finalizó con la conocida “Venta de La Mesilla”, que sirvió para solucionar el conflicto mexicano-estadounidense, y los problemas limítrofes del pendientes posteriores del Tratado de Guadalupe-Hidalgo.

Santa Anna quedó como el gran traidor a la patria, pero ¿qué más podía hacer? era evidente que los militares mexicanos no podían siquiera con los filibusteros de Walker, por lo que Santa Anna hizo lo que debía hacer, ceder una enorme franja que no podía gobernar ni defender, a cambio de no perder todo el país. Él cedió la mitad de México para no quedarse con mucho menos o en la nada. Es como si un enfermo aceptara amputarse ambas piernas con cáncer antes de que éste se expanda y llegue a perder todo el cuerpo. Si Walker podía hacer su “Repúbliqueta” dentro de México, ¿acaso no podría venir él mismo u otro estadounidense a “conquistar” más territorio mexicano? Yo considero que el presidente Santa Anna no fue el traidor del que todos hablan ¡Por supuesto que tampoco fue un héroe! solo le tocó estar en el peor momento de la historia mexicana. ¿Quién quisiera estar en sus zapatos en esos momentos? Estaba demasiado presionado por el Norte y el Oeste sabiendo que tenía todas las de perder. Me odiarán por ésto, pero hay que decirlo: Él perdió, pero al menos no perdió todo el territorio mexicano, y si no firmaba ese pacto, estoy convencido de que iba eso iba a ocurrir bajo cualquier pretexto. Hoy su apellido es vilipendiando, pero él hizo lo que tenía que hacer puesto que no le quedaba otra: si luchaba contra los estadounidenses, perdería todo.

Finalmente Walker se fue la “República de Sonora”, a causa de esa falta de apoyo del gobierno estadounidense que ya había obtenido lo que realmente quería: el norte. Walker se fue, y llegó hasta Nicaragua donde emprendió otra “aventura”. Allí llegó a la presidencia por unos años, hasta que claudicó y y abandonó el territorio centroamericano. Posteriormente intentó retomar el control del poder, pero terminó fusilado en Honduras.

Los misteriosos pericúes

Poco se sabe de los indios que habitaron en el sur de este estado, lugar que hoy abarca casi todo el municipio de Los Cabos. Ellos se llamaban pericúes, pero no estaban emparentados con los Gaycuras (habitantes del vecino municipio de La Paz), ni de otros que estaban más al norte, y mucho menos con los indios que habitaron en las tierras de Sonora y Sinaloa.

Los pericúes eran únicos, aparte de desconfiados y rebeldes, nunca se dejaron dominar en masas, por lo que los misioneros jesuitas tuvieron muchas dificultades para someterlos. De hecho, “reducían” (expresión que significaba algo así como evangelizarlos y convertirlos al cristianismo, haciéndoles vivier en reducciones jesuíticas o albergues que éstos tenían) a unos pocos, pero siempre volvían los otros a convencerlos de que vuelvan al desierto.

Lo que más llama la atención, es que los pericúes no tenían escrituras, y vivían prácticamente “como Dios los había traído al mundo” (desnudos o casi desnudos). Además de eso, su lenguaje no tenía influencias conocidas de otras lenguas cercanas, y eso impresionaba a los estudiosos jesuitas. Finalmente, los pericúes tenían costumbres como las de los antiguos israelíes -y ésto interesará enormemente a los mormones-, puesto que practicaban la poligamia y las viudas seguían las tradiciones de casarse con el hermano del difunto.

Lamentablemente, no quedó nada o casi nada de ellos, sino solamente escritos de jesuitas que tuvieron que lidiar contra ellos. Para mi, fueron muy interesante y mantengo una búsqueda incesante sobre cualquier escrito antiguo que describa la vida de ellos.

Los extranjeros

No quiero dejar pasar la oportunidad para recordarles que la Historia Sudcaliforniana se encuentra sembrada con personajes extranjeros y/o descendientes de otras tierras. Y ésto lo digo en base a que muchas veces leo sobre una especie de “sudcalifornianismo” exagerado donde continuamente tratan de hacer diferencias entre locales y “fuereños”.

La Cultura mexicana se percibe en Baja California Sur, con diferentes matices, que muchas veces tiene tonalidades extranjeras.

Inclusive, héroes sudcalifornianos como Ildefonso Green (Ildefonso Cipriano Green Ceseña), quién nació en Cabo San Lucas el 23 de enero de 1830, era hijo de un extranjero (de Suecia) y madre nativa de San José del Cabo. Inclusive, tenemos que recordar que él vivió en otras tierras, conociendo varias partes del mundo, y no dudó en luchar por la tierra sudcaliforniana.

Así como él, existieron muchos extranjeros e hijos de éstos que poblaron éstas tierras, y la defendieron de los intereses mezquinos de quienes priorizaron el egoísmo y no visualizaron el grandioso destino social del pueblo sudcaliforniano. Pero esa lucha no termina, sino que se disfraza como “camaleónicos” enemigos difíciles de encontrar, sean éstos los raptos de niñas, las trata de personas, esclavitud laboral en los campos, el turismo sexual de pedófilos, y todos aquellos males contra lo que todavía persisten y hay que erradicar.

El Chileno

Ahora voy a escribirles sobre un extranjero, que me llama la atención porque no hizo nada a favor de nuestra historia, y sin embargo los locales le honraron  poniendo su sobrenombre a una playa importante de Los Cabos: El Chileno.

Se trata de Thomas Alexander Cochrane, a quien muchos de ustedes -probablemente- no conocía su nombre. Thomas Cochrane, no era chileno de nacimiento, sino escocés, y es conocido en Chile como el Padre de la Marina de aquél país. Él era un oficial naval británico que se encontraba en Chile cuando llegó el Libertador argentino, Gral. José de San Martín (José Francisco de San Martín y Matorras), quién expulsó a los realistas españoles de Argentina, Chile, Bolivia y Perú.

Cochrane había sido un oficial británico con un impresionante curriculum, puesto que había ganado numerosas batallas navales (de barco contra barco) contra embarcaciones de talla aún mayores a las que él comandaba. Pero después ser capturado varias veces, terminó abandonando el servicio de la realeza británica y se terminó convirtiendo en una especie de mercenario. Se quedó viviendo en Londres, hasta que un día el embajador español que se encontraba en esa ciudad le ofreció -en nombre del rey Fernando VII-, que vaya a Sudamérica a defender los intereses de la realeza española. Dicen que él termina negociando su viaje a Chile a cambio de que éste país le comprara a un astillero de Reino Unido, un barco de guerra a vapor: el Rising Star (Estrella Naciente). Posteriormente se traslada a Chile con toda su familia (su esposa y su hijo), y allí le dan la ciudadanía, convirtiéndose así en un chileno.

¿Y qué tiene que ver éste chileno con Los Cabos? Luego de que San Martín cruzara las cordilleras de Los Andes hasta llegar a Chile, el chileno Cochrane se fue de ese país rumbo al norte, escalando en Perú y Ecuador hasta llegar a México.

Zarpó con un montón de navíos (dos fragatas, una corbeta, un bergantín, una goleta; y se anexaron en el camino a Perú dos fragatas más y una corbeta) hasta que llegó a Acapulco con intenciones de bloquear el puerto a las naves no realistas. Pero en ese puerto, uno de los capitanes fue capturado, y vio que había bastante hostilidades de los pobladores locales contra los realistas.

En esa época, México era gobernado por un realista de nombre Agustín de Iturbide (Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu) quien fue proclamado Emperador. Cuando “el chileno” apuntó los cañones de todas sus embarcaciones contra el puerto de Acapulco, el gobernador de ese lugar se dispuso a ser conciliador y envió un mensaje al mismo Iturbide, quien en tono adulador le dio la bienvenida.

Finalmente Cochrane envió dos embarcaciones a comprar provisiones a California, llegando hasta Los Cabos la corbeta de nombre Independencia, mientras que terminan destruyendo (¿hundiendo?) el bergantín Araucano por un montín de los marineros. Sin embargo, el viaje de la corbeta Independencia se hizo sentir, puesto que destruyó cerca de Los Cabos al bergantín realista de nombre Francisco Javier.

Finalmente no se entienden los motivos para honrar una playa con “El Chileno”, como si fuera un homenaje gratuito, o un honor inmerecido. Si se ha de recordar a éste personaje porque un barco de guerra de su flota hundió a una embarcación mexicana, resulta inconcebible.

Si es por eso, podrían también recordar al corsario franco-argentino Hipólito Buchardo (Hippolyte de Bouchard, conocido como Hipólito Bouchard, originario de Francia pero nacionalizado argentino) que fue un militar y corsario muy famoso que asedió las costas de la Península Californiana. Y sin ir más lejos, hasta el mismo William Walker , de quién tando he hablado, tiene más méritos históricos que ese Chileno que ni siquiera se ha acercado, puesto que el filibustero -quieran o no- formó parte importante de la Historia sudcaliforniana y de otros estados.

Reflexiones finales

Por todo ésto que he mencionado: desde el misterioso origen de los indios pericúes, la “República” de Walker, los extranjeros que formaron parte de esta historia, y hasta el solitario cable de fibra óptica que nos conecta a México, hacen parecer que vivimos en otra República, una República al Oeste de la República Mexicana.

Sin embargo, mientras escribo ésto, en los restaurantes y bares mexicanos que están cerca de aquí, suenan fuertes las canciones mexicanas, para hacer sentir a los turistas que están en una tierra muy mexicana.

Somos parte de un todo, creados con mosaicos de mil colores, como un México diferente con una historia llena de matices apasionantes. Pero nunca te olvides, de que al final de cuenta… la historia la escriben los que ganan. -¿Qué hubiera pasado si los filibusteros ganaban? -A lo mejor ésto o a lo mejor aquello, pero los “hubieras” no existen y hoy denominamos “invasores” a los que lucharon por formar una República aparte. -Pero… ¿y si hubieran ganado, sería distinto? -¡No! Gustavo, no… los “hubieras” no existen, y la Historia de ésta tierra seguirá llena relatos emocionantes.

Anuncios


Categorías:Baja California Sur, Cabo San Lucas, Caricaturas o Cartones, Municipio Los Cabos, Notas, Notas de opiniones

Etiquetas:, , , , , , , , , , , , , , , , ,

2 respuestas

  1. Muy buena historia. Pero parece que aunque los gringos no se salieron con la suya, se están apoderando de la Baja California poco a poco. Muchas personas están vendiendo, o mejor dicho, regalando la península terreno por terreno. Ejemplo, en la Ribera, Baja, casi todos los que viven ahí, son gringos. Estamos regalando nuestras tierras a estos nuevos invasores. ¡Qué lástima!

    Me gusta

Trackbacks

  1. El día en que Baja California Sur se convirtió en otro País – Noticabos

Yo opino...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: