Dicen que la Iglesia no es racista, pero hasta ahora todos los Papas fueron blancos y… ¡europeos! ¿Está la Iglesia Católica preparada para un Para negro?
Antes de que me acusen de racista, quiero aclarar de que no soy de raza blanca, en todo caso tengo una mezcla de muchas razas y estoy muy orgulloso de ello, con lo que con eso ya me libero bastante. Además, deseo que lean nuevamente la pregunta, y respondan con sinceridad si creen que el próximo Papa puede ser negro, o permítanme repreguntar de otra manera ¿Creen que una persona de raza “negra” tiene muchas posibilidades de ser el próximo Papa? Lo mismo preguntaría por una persona de raza amarilla, pero no existen candidatos asiáticos con serias posiblidades, y además busco recalcar en éste color, para indagar si es posible que el próximo Papa sea el indicado por una antigua profecía que muchos creen: que el próximo y último Papa sería un “Papa negro“. Veamos.
Hace muchos años que el “Papa negro” aparece en el inconciente colectivo de la sociedad. La gente que habla del tema, lo asocia con el Fin del Mundo, pero tal vez tuvieran que asociarlo con el fin de la Iglesia Católica y no con un Apocalisis. ¿Qué dicen las profecías?
La renuncia del Papa
Lo que parecía una conferencia de prensa más, resultó ser un escándalo que sacudió a la Iglesia Católica… no temblaron sus estructuras, sino el poder del Clero, que se vieron obligados a cambiar de planes, de estrategias, a reuniones de último momento, de viajes y larguísimas conversaciones telefónicas en todo el mundo para saber qué va a pasar. La renuncia de Papa Benedicto XVI fue meditada, muy pensada, como la mejor estrategia posible, puesto que ya no quedaba otra opción. No se trató de un capricho de anciano, ni de faltas de fuerzas, sino de algo que tenía que ocurrir para sacudir al curia romana que se estaba preparando nuevas acciones para perpetuarse en el poder.
Joseph Ratzinger creía que él podía arreglar los problemas y enderazar a la Iglesia, pero no pudo. Antes de él existieron muchos papas que creyeron lo mismo, y ninguno pudo derrotar al poder de la curia romana, y al poder del dinero que ellos manejan.
Benedicto XVI era una Papa de orden (y digo “era”, porque ya faltan días para su despedida, y ya no hace nada para poner orden), no le gustaba el caos que existía a sus espaldas. Él creyó que pese a su edad, era el indicado para suceder a Juan Pablo II, y gobernar con mano dura para enderezar los caminos del Señor. Es cierto que siempre existió corrupción en el clero de la Iglesia Católica, pero desde que estuvo Juan Pablo II fue cada vez peor. Durante su mandato, él fue a recorrer distintas partes del mundo, mientras que oscuros poderes de los Legionarios de Cristo y del Opus Dei se hacían cargo de otras decisiones importantes, de nombramientos, de inversiones, del control del banco.
El Banco del Vaticano
Uno de los problemas más fuertes que tuvo el Papa Benedicto XVI, fue la publicación de documentos secretos del Vaticano, por parte de las filtraciones que hizo su mayordomo, Paolo Gabriele, a la prensa italiana, conocido como el escándalo del “Vatileaks“. Allí se comprobó lo que muchos sospechaban, que el Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido en todo el mundo como el “Banco del Vaticano”, lavaba dinero sucio de la mafia internacional, y que en sus cuentas había nombres de muchos mafiosos que estaban vinculados con el narcotráfico internacional y las ventas de armas de guerra. El Vaticano ya tiene antecedentes en su relación con la mafia, puesto que alrededor de 30 años atrás había ocurrido el escándalo en el Banco Ambrosiano, dirigido por el entonces Roberto Calvi, conocido como “el banquero de Dios”.
Hasta el escándalo de los documentos filtrados, el Papa había podido disimular su imagen, tratando de parecer un Papa teórico, más preocupado por los bellos discursos que por realizar más viajes por latinoamérica cuando pudo hacerlo. Sin embargo, en los últimos años trató de limpiar la imagen de pedofilia dentro de la Iglesia Católica, y avisó a los sacerdotes que se se quedarían sin la protección del poder del Vaticano. Pero también tuvo que enfrentar otras diferencias o, mejor dicho, divisiones, dentro de la Iglesia, como cuando se enfrentó al Secretario de Estado Tarcisio Bertone, quien fue uno los clérigos más poderosos de la Iglesia, y tal vez el único que Benedicto XVI no pudo vencer dentro de la curia vaticana, dominada por el clero italiano. Bertone se especializó en Derecho Canónico y en los Asuntos Económicos de la Iglesia, desde donde le acusaron de querer acaparar demasiado poder. Anteriormente, Bertone y Ratzinger se conocieron y trabajaron juntos en la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Benedicto XVI no pudo contra Tarcisio Bertone, y terminó dando el mensaje de su renuncia, antes de terminar falleciendo con las vestiduras romanas puestas. Por eso dijo de que sus últimos años pasará oculto a la vista del mundo, a lo que quiere decir que estará encerrado en el convento Mater Ecclesiae, que se encuentra amurallado para la vista de los demás, y donde será atendido por unas devotas que lo cuidarán hasta que muera. ¿Acaso el Papa tenía miedo de que lo envenenaran como sucedió con Juan Pablo I? ¿Por eso se va a un lugar seguro para pasar sus últimos años? Eso no se puede probar, dirán muchos.
Lo que sí se puede probar es el miedo que tenía “el banquero del Papa”, el italiano Ettore Gotti Tedeschi, quien fue nombrado por Benedicto XVI para dirigir el el Instituto para las Obras de Religión (IOR) o “Banco del Vaticano“. Gotti Tedeschi, era también conocido como “el banquero del Papa”, por su cercanía a Papa Benedicto XVI, aunque sabía guardar muchos secretos, al parecer tenía una doble vida, indagando y guardando todas las pruebas que podía, para tener un salvoconducto que le sirviera para vivir, cosa que descubrió más tarde el Benedicto XVI cuando se filtraron los documentos. Éste banquero era cercano al Opus Dei, y había estado indagando de más en las cuentas cifradas del IOR, por lo que terminó siendo amenazado, y si no lo mataron, fue porque el hombre dijo que tenía dos personas de su máxima confianza con copias de todos los documentos incriminatorios, por lo que si algo le pasaba, ellos enviarían la copia a la prensa italiana. Posteriormente, dijo de muchas veces: “Vogliono uccidermi“… (“me quieren matar”), agregando: “Me quieren matar porque en el Vaticano he llegado a conocer muchas cosas y he visto muchas cosas, que realmente los tiene asustados“. Cuando los carabinieri (policías) fueron a su casa para revisar, le dijo al oficial: “pensé que venías a matarme“. Allí encontraron muchísimos documentos secretos relacionados con las cuentas codificadas del IOR, con una nota que “el banquero del Papa” decía: “Si me matan, aquí está la razón de mi muerte“.
Ahora, por expreso pedido del mismo Papa, existirá otro “banquero del Papa”, y será alemán, como lo prefiere su Santidad. Se trata de Ernest von Freyberg (miembro de la Soberana Orden Militar de Malta), que casualmente antes estaba trabajando en un importante astillero de Hamburgo, en donde se fabricaban barcos de guerra. ¿Qué necesidad tenía el Papa de realizar éste último nombramiento a unos días de irse? Por lo pronto, el Papa saca de la jugada a la Opus Dei del control bancario del Vaticano. ¿Y los Legionarios de Cristo? Éstos se mantuvieron fuertes desde Juan Pablo II gracias al poder del aporte económico de los mexicanos dentro de la Iglesia, por lo que el Papa anterior (Juan Pablo II) tuvo que venir varias veces de visita a México para “retribuir la fe”, pero es posible que se reagrupen con otras organizaciones o cambien de nombre en los próximos años, pero no se prevé que desaparezcan del todo.
El legado del Papa
Tal vez pasarán muchos años hasta darse cuenta de lo que hizo el Mayordomo del Papa, Paolo Gabriele, cuando filtró los documentos del Vaticano a la prensa italiana. Su conducta tendrá que ser analizada para saber si es un traidor, “subcontratado” por los enemigos internos del Papa, para exponerlo, puesto que fue éste quien lo eligió, o tuvo buena intenciones, porque se había enterado de la inmensa corrupción que existe allí dentro. Lo cierto es que después de unos meses de ese escándalo, el Papa terminó anunciando su renuncia.
En la Historia del Catolicismo, el Papa Benedicto XVI quedará como el que siempre quiso poner orden dentro de la Iglesia, pero que no lo logró. Su renuncia es en cierta forma, un triunfo para sus enemigos. Tal vez el poder que tenía antes de ser Papa, lo perdió al asumir el Pontificado, puesto que antes, él era un prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde ejercía mucho poder como fiscal, persiguiendo a los “enemigos”, para pasar a ser una especie de juez cuando asumió como Papa, tratando de no enfrentarse con las partes. En éste último tiempo, le perdieron el miedo, puesto que ya no tenía ese poder que le otorgaba la Congregación para la Doctrina de la Fe. También trató de imponer otras reglas que no fueron aceptadas, por ejemplo, intentó rescatar la antigua liturgia, pretendiendo que las Misas se realicen nuevamente en Latín, pero no logró nada de eso, puesto que tal vez sonaba muy lindo en la culta Europa, más no se veía nada práctico en la agreste América, donde están la mayor parte de los católicos, que dicho sea de paso, él no supo cuidar.
De todas formas, él trató de cumplir con obligación de mantener la unidad hasta último momento, enviando mensajes a los fieles y al clero: “que la Iglesia abandone su egoísmo“… o, haciendo un “llamado a la unidad y a superar las divisiones en la Iglesia“… “La Iglesia no es una estructura. Son todos los cristianos, no un grupo que se declara Iglesia”… “La división desfigura a la Iglesia. Debemos superar nuestras rivalidades”… “Muchos están listos a rasgarse las vestiduras frente a escándalos e injusticias, naturalmente cometidos por otros, pero pocos parecen dispuestos a actuar en su propio corazón”. La crisis de la Iglesia (del clero) es tan grande, que no podrá resistir mayores escándalos.
A su partida, la Iglesia quedará dividida y momentáneamente sin pastor con 1,200 millones de fieles, 5,000 obispos, 412,000 sacerdotes y 721,000 religiosas, se trata de una institución que de por sí sola parece poderosa e imbatible, pero la crisis que tiene por dentro, y no hablo de la fe de los fieles, sino de la lucha por el poder de la curia vaticana, lo llevará a explotar y a dejará a muchas ovejas sin saber qué rumbo tomar. Benedicto XVI no podrá ir con grandes aplausos de esos que aplauden por todo, pero ninguno coreará: “que no se vaya”, “que se quede”, o “fuiste el mejor”.
Su legado será la de un Papa atrasado con una cuenta en “Twitter” para querer aparentar que era un Papa moderno. Sin embargo, él condena el uso del preservativo, el aborto, la eutanasia o muerte digna, y la homosexualidad, además de que también condenó de la investigación con células madre. No estoy diciendo que hay que estar a favor de todas éstas cosas para ser moderno, pero al menos sí al uso de preservativo o condón, para que no hayan tantos contagios de enfermerdades de transmisión sexual.
Después de que el Papa renuncie, se espera que Joseph Ratzinger y sus acompañantes se vayan en helicóptero hasta el convento que lo espera, en un lugar muy seguro, el convento Mater Ecclesiae, que queda en una de las colinas del Vaticano, donde se quedaría a vivir tras sus murallas, encerrado y en silencio público, aunque dicen que no estará prisionero. Allí lo acompañará su secretario personal, monseñor Georg Gänswein, y cuatro laicas de su entera confianza para que lo cuiden. ¿Quien diría que así vivirá el que antes hacía temblar los pisos de los pasillos cuando se paseaba tranquilamente por cualquier parte del Vaticano? Posteriormente se romperá el Anillo del Pescador que utiliza, con el que sellaba sus mandatos secretos y documentos oficiales ¿Para qué lo destruyen? Para que no falsifiquen documentos a posteriori con ese sello. ¿Cuánto valdrá ese anillo para un coleccionista? ¿Cuántos pobres podrían comer si se subastara esa joya para la beneficiencia?
La señal del Rayo
Después de que el Papa diera el mensaje de renuncia, diciendo que el 28 de febrero dejaría de ser el Sumo Pontífice, cayó un rayo en la noche, sobre la cúpula de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Aunque la mayoría de los medios de comunicación no se animaron a utilizar la palabra “señal”, lo cierto es el ser humano todavía reacciona a estímulos o supersticiones primitivas, y ese rayo no fue tomado como un rayo cualquiera, sino como una señal o presagio que algo pasará.
Para los que gustan de la buena lectura, recomiendo el libro del genial psicólogo William James, llamado “Las variedades de la experiencias religiosas“, donde explica con total maestría, cómo el ser humano primitivo comenzó a adorar a lo desconocido, pasando del trueno a un montón de fetiches o imágenes. Pues ese rayo o trueno, sería como un símbolo sagrado para los buscan señales.
El Voto de Ratzinger
Cuando Benedicto XVI se quite las ropas de Sumo Pontífice y se convierta de nuevo en simplemente Joseph Ratzinger, habrá dejado un Colegio Cardinalicio con muchos representantes nombrados por él. Entonces surge la pregunta ¿Puede Ratzinger elegir al nuevo Papa por medio del voto de sus elegidos? El Papa Juan XXIII (elegido en el año 1958 y solo duró cuatro años), convocó a un Concilio Ecuménico conocido como el Concilio Vaticano II, donde bloqueó los planes de la curia conservadora y envió un mensaje a los Cárdenales que lo apoyaban cómo tenían que votar, antes de fallecer.
Existe una pista sobre si Joseph Ratzinger intentará influenciar o no, puesto que su hermano, Georg Ratzinger, fue entrevistado por el diario El País, donde dijo que Benedicto XVI “no ejercería ningún tipo de influencia indeseada” entre los cardenales, pero es obvio que resaltó el adjetivo “indeseable”, es decir: “influencia indeseada“, por lo que eso quiere decir que Joseph Ratzinger sí trataría de influenciar a los Cardenales, con una “influencia deseada“.
¿Quiénes son los candidatos?
Recuerdo cuando yo estudiaba en una Universidad Católica, donde un sacerdote estaba dando clases, hablando de la formas y requisitos para elegir a un Papa, hasta que se dio cuenta de que yo atendía la clase con poco interés, y de repente se giró el cuerpo para mirarme y me apuntó con el dedo: “Tú podrías ser el próximo Papa“… generalizando que cualquier católico podría ser Papa, sin que hubiera necesidad de ser obispo. Quedé sorprendido, pero en la realidad, solo los cardenales tienen posibilidades de ser nombrados Papa. Es por ello que se realiza el Colegio Cardenalicio, formado por cardenales, de los que se elige un Papa. Pero, entonces ¿Quiénes son los candidatos? Se abren las apuestas.
- Decepción
La elección de Benedicto XVI ha marcado una gran decepción en los católicos latinoamericanos. Se tenía muchas esperanzas en uno o dos cardenales de ésta zona, para ver que otra vez, y como lo ha sido siempre, terminaron eligiendo a un europeo. O sea que a la hora de buscar aportaciones económicas de los fieles, sí miran para aquí, pero a la hora de elegir al “jefe”, otra vez se quedan entre ellos.
Cuando falleció el papa Juan Pablo II, muchos pensaron (y me incluyo), de que iban a elegir a un Papa joven. Por “joven” se entiende uno entre 60 y 70 años de edad. Joseph Ratzinger no estaba en la lista de los candidatos óptimos, porque ya tenía 78 años de edad, por lo que ya era bastante madurito para aguantar más de diez años en el máximo nombramiento ¿Porqué lo eligieron entonces? Por su poder. Él era el jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe, algo así como una Fiscalía que perseguía a otros que se desviaban en sus creencias, o lo que quiere decir que él podía excomulgar a quien sea, con solo acusarlo y probar retóricamente que alguien estaba desviado. Eso también quiere decir que él podía “salvar” a quien quisiera, como lo hizo con el padre Marcial Maciel, jefe de los Legionarios de Cristo, a quien el papa Juan Pablo II protegió durante su mandato.
- Todos
Veamos ahora cuántos “jóvenes” candidatos están para ser votados: existen 5 cardenales entre 50 y 60 años, pero que difícilmente tengan oportunidades, porque los demás no confiarían en alguien tan jóven al frente de la Iglesia. Existen otros 40 cardenales entre los 60 y los 70 años. Y por último, existen 72 cardenales entre 71 y 79 años de edad. No votan por cardenales que tengan de 80 años para arriba.
- ¿Otra vez italiano?
Ahora, de todos éstos, los cardenales italianos son los que en la teoría tienen más oportunidades, puesto que existen 28 cardenales italianos que podrían votar en bloque y la curia vaticana es dirigida por italianos, y además, no existe un papa italiano desde hace 35 años.
- ¿Los latinoamericanos tienen chance?
Sin embargo, debemos analizar si influye o no la psicología y presión de los fieles latinoamericanos, puesto que anteriormente se han sentido muy decepcionados porque no eligieron a un papa de ésta región. Tal vez por eso, pudiera estar entre los elegibles un jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio, de 76 años de edad (que quedó segundo, en las votaciones anteriores, detrás de Ratzinger), o un salesiano de Honduras, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, de 70 años de edad, así como también tendría posibilidades, el brasileño Pedro Odilo Scherer, arzobispo de São Paulo, quien tiene 63 años de edad. Dentro del continente americano, también está con posibilidades, el canadiense Marc Ouellet, de 68 años, que preside el ministerio de los obispos.
En el caso de que el Ratzinger haya dejado el encargo a los cardenales que él nombró, para que éstos voten en bloque por alguien, entonces tendría muchas dudas de que haya elegido a un latinoamericano, sino que me inclino a pensar más en otro europeo como por ejemplo, a Jean-Louis Tauran, un francés de 69 años de edad, o en un candidato sorpresa.
- ¿Candidato sorpresa?
¿Qué pasaría si la Iglesia Católica quisiera copiar el “efecto Obama”? El arzobispo de Milán, Angelo Scola dijo que “la Iglesia se encuentra sumida en una profunda Crisis y necesita un pastor“. Aunque las palabras suenen muy ligeras para los que no entienden ése lenguaje, lo cierto es que es categórico al decir que la Iglesia necesita un pastor “distinto” a Ratzinger, es decir, alguien que cause empatía y simpatía, y no alguien como Benedicto XVI, cuyo intelecto era poco apreciado por los pobres llenos de fe, y estaban más ansiosos a una palmada en el hombro que a citas históricas de la Edad Media.
Por eso, es posible que la Iglesia Católica necesite un Papa muy distinto a los anteriores, y un Papa negro sería un gran cambio en la mercadotecnia eclesiástica ¿Porqué tendría que ser de raza negra? Para que cause el “Efecto Obama“, y el gentío crea que existe un verdadero cambio.
Ésta elección pontificia sería la mejor posibilidad para que un cardenal de raza negra tenga muchas oportunidades de convertirse en Papa, puesto que la nación más poderosa del mundo está dirigido por una persona de “color” o “raza negra” que pasó todas las pruebas (retirada de la Guerra de Afganistán, crisis económicas, decisión de matar a Bin Laden, etc.), sin que haya problemas por su color.
Un Papa negro, vendría a servir de esperanzas a las personas que quieren ver algo “distinto”, es decir, un gran cambio. Otro papa europeo sería más de lo mismo, y los fieles ya están saturados de blancos en la curia vaticana. Un Papa negro vendría a simbolizar el fin de lo tradicional, y si la palabra “Crisis” encierra en sí mismo un concepto de cambio, es hora de cambiar, y buscar a un candidato que provoque un sentimiento distinto con solo verlo, una sensación de cambio. O es eso, o se profundizará la apatía y la crisis de fe.
Pero ¿existe algún candidato negro con muchas posibilidades? La respuesta es: Sí.
Existen dos candidatos africanos con posibilidades. Uno es el cardenal nigeriano Francis Arinze, y otro es elEstá el cardenal ghanés Peter Appiah Turkson, de 64 años, quien fue nombrado cardenal en el año 2003 por el papa Juan Pablo II, y encargado de: la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz y el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia y del XII Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos. Éste último es el que tiene más trayectoria, y por lo tanto, más posibilidades. En el año 2009, el Papa Benedicto XVI, nombró a Peter Appiah Turkson, presidente Pontificio del Consejo de Justicia y Paz. Éstos nombramientos quieren decir que el cardenal ghanés tuvo el visto bueno de Juan Pablo II y de Benedicto XVI.
Profecías
El asunto de la posible elección de una “Papa negro” ha alborotado a la gente que teme cada vez que se pone de la moda alguna profecía. Con relación al tema, existen dos profecías que son nombradas, una es de Miguel de Nostradamus y la otra, supuetamente de San Malaquías.
Por una parte, hay que aclarar que el fundamento bíblico o base filosofal de la existencia del catolicismo, se encuentra en una frase: “tú eres Pedro, y sobre tí edificaré una Iglesia“, que supuestamente dijo Jesús al apostol Pedro. Éste fue comparado con una piedra haciendo un juego de palabra con su nombre, por la terquedad del apostol.
De ahí se supone que Pedro fue el primer obispo de la Iglesia Romana, y por lo tanto (“sobre él”) se fundó la Iglesia Católica (Universal).
De ahí es que hay que tomar muy en cuenta esa expresión, para entender las dos profecías que hace referencia.
En una, Nostradamus afirma: ”Al principio habrá enfermedades mortales como advertencia, luego habrá plagas, morirán muchos animales, habrán catástrofes, cambios climáticos, y finalmente empezarán las guerras e invasiones del ‘rey’ negro” (recordemos que un Papa es un Pontífice, pero a la vez es un Jefe de estado, y antiguamente era tratado como si fuera un rey, o aun superior a dicho privilegio). Mientras que en otra profecía, atribuída a Malaquías, dice: ”Durante la persecución final de la Santa Iglesia de Roma reinará Pedro el Romano, quien alimentará a su rebaño entre muchas tribulaciones; tras lo cual, la ciudad de las siete colinas será destruida y el Juez Terrible juzgará al pueblo. Fin.“
Como vemos, las profecías no son de la misma persona, y ni siquiera fueron escritas en años próximos (Nostradamus escribió su Centuras alrededor del año 1550, mientras que Malaquías lo hizo cerca del año 1595). Además, el primero habla de un “Rey negro“, por lo que se puede interpretar que se trataría de un gobernante (ejemplo Barack Obama), o de un pontífice, puesto que éstos son jefes de estado (el Vaticano es considerado un Estado por la ONU).
La profecía que se presume que fue de Malaquías (atribuida a Malaquías de Armagh o Malachia), también es atribuída a otra persona (el cardenal Girolamo Simoncelli, quien supuestamente habría falsificado el nombre de Malaquías, para influenciar en otros cardenales de la época en una votación papal).
Según esa profecía, conocida como la “Profecía de los Papas“, existe una lista de 112 papas (y una advertencia que está antes del último papa, ver “Pilón o Yapa”). Según esa lista, el Papa Benedicto XVI es el número 111, y que por lo tanto, el próximo para será el 112.
- Algunos ejemplo de lista de la Profecía de los Papas
- El primer papa nombrado por la “profecía de los papas”, fue supuestamente sobre“aquel que hizo la gran renuncia”, coincidiendo en Celestino V, quien abdicó en el año 1144.
- El segundo papa nombrado, aparece como “el enemigo cazado”, y coincidiría con el papa Lucio II, cuyo apellido casualmente era: Caccianemici, el cual significa: “El caza enemigos”.
- Vemos otro papa antiguo nombrado como De meliore sydere ( “De la estrella mayor” ), coincidiendo en Innocenzo VII, cuyo verdadero nombre era Cosma Migliorati y tenía un estrella en su escudo.
- Entre los últimos papas, encontramos a: Pastor et nauta (“Pastor y navegante”), el cual fue interpretado como Juan XXIII, porque fue pastor de pequeño y llegó a ser el patriarca de Venecia, la ciudad donde la mayoría de la población es navegante (en los canales de esa ciudad).
- Vemos a otr, nombrado como Fios Florum (Flor de Flores), y casualmente coincide en orden con Pablo VI, quien tenía una flor lirio en su escudo familiar.
- A otro le tituló: De Mediate Lunae (“El de la Media Luna”), del cual creen que se trató de Juan Pablo I, porque nació y murió en los días en que la luna no estaba completa.
- Así, otro fue nombrado: De Labore Solis (“El trabajo del sol”), interpretado como Juan Pablo II, puesto que fue un trabajador incansable, que recorrió casi todo el mundo, varias veces.
- Hasta llegar a Gloria Olivae (“La Gloria del Olivo”), coincidiendo con Joseph Ratzinger (el papa Benedicto XVI) que nació un sábado de Gloria, pocos días después de la Semana Santa.
- y Así, todos tuvieron una frase o título, hasta llegar al último, al cual lo nombra como Petrus Romanus y se dice que existe una profecía: “En la última persecución de la Santa Iglesia, ocupará el trono Pedro el Romano, que hará pastar a sus ovejas en medio de numerosas tribulaciones; pasadas estas tribulaciones, la ciudad de las siete colinas será destruida y el juez terrible juzgará al pueblo”.
- La importancia de Pedro
Según la Biblia, Jesús dijo a Pedro “tú eres Pedro, y sobre tí edificaré una Iglesia“. Dicha afirmación es la base existencial de la existencia de la Iglesia Católica. Por lo que la frase que dice: Petrus romanus (el Pedro romano). Cualquier Papa cuyo nombre sea Pedro (o Peter) será considerado como “Petrus romanus”.
Casualmente, el cardenal africano Peter Appiah Turkson. , quien nació en Ghana, se llama Pedro (Peter en inglés o Petrus en latín). Si éste candidato llega a convertirse en Papa, entonces la Iglesia Católica tendría su primer (¿y último?) “Papa negro”.
- ¿Papa negro o anti-papa?
Es interesante que Nostradamus nunca dice textualmente “Papa negro”, sino que dice “Rey negro”: ”Al principio habrá enfermedades mortales como advertencia, luego habrá plagas, morirán muchos animales, habrán catástrofes, cambios climáticos, y finalmente empezarán las guerras e invasiones del rey negro“. De todas formas, la mayoría interpreta esa profecía como la aparición de un Papa negro, y no de un gobernante de esas características. Además, hay que mencionar que Nostradamus no está mencionando el Apocalipsis, sino que finalmente habla de guerras e invasiones.
Por algún motivo, se fue creando una imagen negativa del “Papa negro”, el cual -literalmente-, no aparece en ningún texto. El concepto terminó asemejándose a un “anticristo”, o mejor dicho, a un “antipapa”.
Malaquías también habla de destrucción, dando a entender que se acerca el fin del Vaticano: ”Durante la persecución final de la Santa Iglesia de Roma reinará Pedro el Romano, quien alimentará a su rebaño entre muchas tribulaciones; tras lo cual, la ciudad de las siete colinas será destruida y el Juez Terrible juzgará al pueblo. Fin.” Tampoco habla de ningún “Papa negro”, sino de la destrucción de la ciudad de las siete colinas (el Vaticano) y el Juicio de un Juez muy severo. Pero antes de esa destrucción, el Pontífice romano (Pedro el romano), aparece como un pastor que cuida su rebaño en momentos difíciles. ¿Peter Appiah Turkson será el Papa que necesita la Iglesia Católica?
De Pilón o Yapa
Existe una frase que está en la Profecía de Malaquías, antes del último Papa “Petrus Romanus”, pero después de lo que corresponde para Benedicto XVI o “Gloria olivae”, y dice así: In plecutione extrema S.R.E fedebit. Dicha frase no tuvo traducción oficial, pero se puede encontrar su significado si indagamos un poco más.
- Flos florum
- De medietate lunae
- Da labore solir
- Gloria olivae
- In plecutione extrema S.R.E fedebit. (No se cuenta con traducción. La palabra “precutione”, en muchas publicaciones aparece como “psecutione”)
- Petrus Romanus, qui paicet oues in multas tribulationibus: quibus tranfactis ciuitas fepricollis diruetur, & Iudez tre medus iudicabis populum fuum Finis.
Dicha frase (In plecutione extrema S.R.E fedebit.), no está traducida, por lo que siempre la dejaron así. No existe una real interpretación de todas sus palabras, así como de sus siglas. La palabra “plecutione” que aparece en algunas publicaciones como “psecutione”, se parece mucho a “secutione”, lo cual quiere decir “perseguir”.
Sin embargo, personalmente busqué el significado en latín de plecutione, pero no existe como palabra, por lo que estuve observando que en realidad se trataba de un anagrama (combinación de las letras de una palabra, cambiando de orden, para formar otra palabra o palabras). Así es que que podemos ver que “plecutione” no tiene traducción directa del latín, hasta que le separamos en dos palabras, y le cambiamos de posición a sus letras, por lo que aparecería las palabras en latín: “cution plene”, que significa “plena persecusión”. La palabra siguiente, es fácil, y se lee tal cual: “extrema“, así como la palabra que comienza, que dice “In”, la cual significa “en”… Hasta ahí tenemos una frase que antiguamente creían que ocurriría con los cristianos en los últimos días, es decir, que serían perseguidos. Veamos la frase: “In cution plene extrema” (“En plena persecusión extrema”)… Pero ¿eso quiere decir que los católicos recibirán persecución, o que ellos persiguirán?
Posteriormente tuve problemas para descifrar las siglas S.R.E., porque pensé que podrían significar algo parecido a S.R.M. (Su Real Majestad), es decir, a siglas de Protocolo, como Sancti Reverende Eminentia, pero después de mucho leer, me di cuenta que tenía que ver con: “Sanctæ Romanæ Ecclesiæ” o “Sanctae Romanae Ecclesiae”, que quiere decir “Santa Iglesia Romana”.
La frase en cuestión, queda hasta ahora de la siguiente manera: “In cution plene extrema S.R.E.” lo cual significaría: “En plena persecusión extrema a la Santa Iglesia Romana“. Hasta allí, pareciera ser como un mensaje de victimización (algo así como: “pobres cristianos otra vez perseguidos), pero la parte final le quitaría el sentido de victimización, para convertirlo en una frase de advertencia, puesto que la palabra “fedebit” que no tiene traducción, pero me di cuenta de que si se la separa, forma dos palabras: “Fe” y Debit“, es decir, Fe y Deudas, lo cual coincide exactamente con los mayores problemas de la Iglesia Católica (que sus miembros sufren una crisis de Fe y que el clero tiene problemas de Deudas o problemas económicos que sufre la Iglesia Católica). Esos problemas de Deudas, vienen arrastrados desde hace treinta años, cuando surgió el escándalo del Banco Ambrosiano y más aún, se destapó con el problema del actual “Banco del Vaticano”, que ocasionó la renuncia del “banquero del Papa”, Ettore Gotti Tedeschi.
Apostando…
Para concluir, y como dicen en las órdenes religiosas, “me prohiben apostar, pero…”, digo que mi candidato es…, o mejor dicho, me gustaría que sea elegido el jesuita Jorge Mario Bergoglio, que no es negro, aunque la Orden de los Jesuitas ha sido históricamente denominada como la de “los sacerdotes negros”, pero eso ya será en otra historia de trasnochada.
Más información
- Eligieron al mejor candidato: sencillito y carismático
- Elección del Papa: ¿Cuáles son los candidatos con más posibilidades?
- Antipapa: el Santo Oficio del Santo Padre
- Renuncia del Papa: los siete pecados de Ratzinger
- Los verdaderos motivos de la renuncia del Papa
Categorías:Internacional
Etiquetas: Angelo Scola, Anillo del Pescador, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, Banco del Vaticano, Benedicto XVI, Colegio Cardinalicio, Concilio Vaticano II, Congregación para la Doctrina de la Fe, Efecto Obama, Ernest von Freyberg, Ettore Gotti Tedeschi, Francis Arinze, Georg Gänswein, Georg Ratzinger, Instituto para las Obras de Religión, IOR, Jorge Mario Bergoglio, Joseph Ratzinger, Legionarios de Cristo, Marc Ouellet, Marcial Maciel, Miguel de Nostradamus, Opus Dei, Paolo Gabriele, Papa negro, Pedro Odilo Scherer, Peter Appiah Turkson, Roberto Calvi, San Malaquías, Tarcisio Bertone, Twitter, Vatileaks, William James
El Exorcismo del Papa Francisco
Argentina: El Patrimonio de los Kirchner aumentó más de 1000%
El Papa canonizó a la Madre Lupita y llenó el altar de santos
“Bombardero de Boston” se convierte en “rompecorazones”
La Casa del Horror en Cleveland: así vivían las chicas raptadas
Salvado de la horca: consiguió perdón a último momento